Puzzle El Juicio Universal Michelangelo 1000 piezas Clementoni
Puzzle El Juicio Universal Michelangelo 1000 piezas Clementoni
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Características
- Piezas 1000
- Montado 69 × 50 cm aprox.
- Dificultad Alta
- Edad +14 años
- Incluye
- Póster guía
- Material
- Cartón reciclado
- Caja
- 27,6 × 20,3 × 5,9 cm aprox.
- Colección
- Museum Collection, Compact
- Fabricante
- Clementoni · Italia
Sobre este puzzle
Cientos de figuras girando alrededor de Cristo juez sobre un cielo azul intenso. El Juicio Final que Miguel Ángel pintó en la Capilla Sixtina, en 1000 piezas de Clementoni Museum Collection.
La historia detrás del puzzle
Veintitrés años después de pintar el techo, Miguel Ángel volvió a la Capilla Sixtina. Le encargaron cubrir la pared del altar con una escena del Juicio Final. Tenía 61 años. Trabajó en ella de 1536 a 1541.
El fresco mide casi 14 metros de alto por 12 de ancho. Cristo aparece en el centro, con gesto de juez, rodeado de santos, ángeles y condenados. Abajo, los muertos salen de sus tumbas. A la derecha, los réprobos caen al infierno. Es una composición de un caos organizado que desafía la mirada.
El cuadro provocó escándalo desde el principio. Demasiados cuerpos desnudos para una capilla papal. El maestro de ceremonias del Vaticano dijo que era más propio de una taberna que de un lugar sagrado. Miguel Ángel le pintó la cara en uno de los condenados del infierno, con orejas de burro. Tras la muerte de Miguel Ángel, otro pintor cubrió parte de los desnudos con telas.
La imagen del puzzle, en vertical, se centra en la parte principal del fresco: arriba, los ángeles en las lunetas con la cruz y la columna; en el centro, Cristo y la Virgen; y alrededor, los grupos de santos y resucitados flotando sobre el azul.
La impresión de Clementoni resuelve bien la complejidad del fresco. Los azules del cielo, los tonos carne y los rojos y ocres de las telas se distinguen con nitidez. Cartón reciclado con corte preciso y un encaje que soporta el movimiento de secciones ya montadas.
Dificultad alta. Cuerpos entrelazados, tonos de piel que se repiten y un cielo azul que varía apenas entre zonas. El póster guía pasa de útil a imprescindible. Cristo, con su halo dorado, es el punto de partida más sensato.
Para puzzleros con paciencia y ganas de enfrentarse a algo que no se resuelve en un fin de semana. Un puzzle que exige lo mismo que el original: dedicación absoluta.
PD: Miguel Ángel se autorretrató en la obra. Es el rostro en la piel desollada que San Bartolomé sostiene en la mano. No es un detalle alegre, pero dice mucho del estado de ánimo del artista a sus sesenta años.
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